1 May, 2026 - Diario Uno

El 1ero de mayo en tiempos de algoritmos

Cada 1° de mayo volvemos a discutir el futuro del trabajo, pero en América Latina ese debate ocurre sobre problemas históricos aún no resueltos: informalidad, desigualdad y falta de protección social. En ese escenario crecieron las plataformas digitales, prometiendo autonomía y flexibilidad a miles de jóvenes y personas migrantes excluidas del empleo formal.

Durante 18 meses, el estudio regional “¿Cómo se vive e imagina el trabajo de plataformas en América Latina?” investigó las experiencias de trabajadores de reparto, transporte y trabajo de datos en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia, Perú y Paraguay. A partir de 185 entrevistas, el hallazgo fue claro: las plataformas no eliminaron la precariedad laboral; aprendieron a operar sobre ella mediante nuevas formas de control digital.

Las diferencias regionales son evidentes. Brasil registra oficialmente 1.7 millones de trabajadores de plataformas y Chile estima que el 3.2% de su fuerza laboral participa en estas actividades. Perú y Uruguay, en cambio, todavía no cuentan con estadísticas oficiales capaces de medir el fenómeno, reflejando una preocupante invisibilidad institucional.

En Perú, el estudio identificó que muchos trabajadores reconocen que la flexibilidad existe, pero está condicionada por algoritmos que asignan pedidos, modifican tarifas, bloquean cuentas y determinan ingresos sin transparencia. “El jefe ya no tiene rostro”. Gran parte de quienes trabajan en plataformas considera esta actividad una salida temporal frente al desempleo, aunque muchos terminan permaneciendo años atrapados en jornadas extensas y sin derechos laborales básicos

La investigación también documenta nuevas formas de desgaste invisibilizado: trabajadores que deben aprender a “leer” el algoritmo para conseguir mejores tarifas, repartidores sancionados por rechazar pedidos, sistemas de soporte automatizados que nunca responden y una creciente sensación de reemplazabilidad.

La economía de plataformas seguirá expandiéndose. La pregunta no es qué tipo de trabajo estamos dispuestos a normalizar en su nombre. Porque hablar de trabajo sigue siendo hablar de dignidad, derechos y de las familias que dependen de esos ingresos para sobrevivir.

Pueden acceder al estudio regional aquí: https://www.sur-futuro.org/plataformas-america-latina